Notas de Prensa

El fenomeno de LA NIÑA y EL NIÑO durante el año 2011

De acuerdo con el último informe de actualización emitido por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre la evolución del actual episodio “La Niña”, paulatinamente este fenómeno está llegando a su fin. La posibilidad de una posterior aparición de “El Niño”, o de reaparición de “La Niña” para mediados del año en curso, no tiene visos de realidad, y por otra parte las perspectivas para el segundo semestre no son por el momento, suficientemente claras.

La principal característica de la presencia de “La Niña”, es la existencia de temperaturas inusualmente bajas en las zonas central y oriental del Pacífico tropical. Esta condición es opuesta a la de “El Niño”, fenómeno que en las mismas zonas muestra temperaturas oceánicas superficiales inusualmente altas.

De ambos eventos, que gobiernan los desplazamientos en gran escala propios de los modelos de circulación oceánica de los trópicos, se derivan importantes consecuencias sobre el tiempo y el clima de las distintas regiones de la Tierra. Una vez establecidos estos eventos, su presencia se mantiene normalmente a lo largo de nueve meses o algo más.

Este episodio de “La Niña” que se manifestó a mediados de julio de 2010, alcanzó su punto culminante en enero del corriente año. En la zona central del Pacífico ecuatorial, la temperatura de la superficie oceánica fue de alrededor de 1,5 grados Celsius más baja que el valor medio del período comprendido entre setiembre de 2010 y marzo de 2011; esta situacio0n es característica de un evento de “La Niña”, moderadamente fuerte, aunque los cambios, que experimentaron la presión al nivel del mar, los vientos, la nubosidad, etc. se ubicaron entre los más fuertes del último siglo.

De resultas de estas condiciones atmosféricas, a finales de 2010 y comienzos de 2011, algunas regiones del Norte de Australia de Indonesia, del Sudeste de Asia y del Norte de América del Sur, sufrieron los efectos de lluvias extraordinariamente intensas. Por otra parte, en el Este del África Ecuatorial, en el Sudoeste de Asia y en el Sudeste de América del Sur se registraron precipitaciones con valores inferiores a los promedios.

Este evento de “La Niña” comenzó a debilitarse en los océanos, en febrero pasado, pero sólo ahora se encuentra en su etapa final.

Del análisis de la situación actual, no surgen indicios que muestren claramente la posibilidad de que en la segunda mitad de 2011 se desarrollen nuevos procesos de “El Niño” ni de “La Niña”; a esta altura del año, el sistema océano-atmósfera ofrece una muy baja probabilidad en tal sentido.

En concordancia con ello, actualmente se considera como escenario que con mayor grado de probabilidad se puede prever para el segundo semestre del año en curso, el de la presencia de condiciones prácticamente neutras. Es necesario mantener un seguimiento estrecho de la evolución de las condiciones meteo-oceanográficas durante uno o dos meses más, para poder establecer con mayor precisión la previsible evolución del sistema.

Equipo ICM-2 realizando relevamiento topografico.

El agujero de la capa de ozono.

El agujero de la capa de ozono se ha mantenido estable en los últimos diez años

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El agujero de la capa de ozono se ha mantenido estable, sin aumentar ni disminuir, en el último decenio, gracias a los esfuerzos internacionales por preservar el escudo protector de la vida en la tierra de los niveles nocivos de radiación ultravioleta

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FOTO: El agujero de ozono/calentamiento global y sus efectos en la Antartida.

Este trabajo de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) indica que la concentración de ozono a escala mundial, así como en el Ártico y en la Antártida, no ha variado gracias a la eliminación gradual de las sustancias que agotan la capa protectora.

El texto, titulado “Evaluación científica del agotamiento de la capa de ozono 2010″ -la primera actualización en cuatro años sobre este vital asunto-, fue redactado y revisado por alrededor de 300 científicos y se ha presentado hoy en Ginebra con motivo del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono de la ONU.

El informe contempla que la desaparición paulatina de los productos químicos más tóxicos fue impulsada en 1987 por el Protocolo de Montreal, que considera que “está dando resultado”.

“Ha impedido (el Protocolo) un agotamiento mucho mayor de la capa de ozono estratosférico gracias a la reducción gradual de la producción y consumo de sustancias que la menoscaban”, dijo hoy en Ginebra Len Barrie, director de investigación de la OMM, durante la presentación del informe.

Algunos de estos compuestos químicos, como los clorofluorocarbonos (CFC), se han ido eliminando de forma paulatina “hasta desaparecer casi por completo”, especificó Barrie, y añadió que, en consecuencia, ha crecido la demanda de productos sucedáneos, algunos de ellos también con potentes gases de efecto invernadero.

“Se estima que la emisión total de estos nuevos productos disminuirá en el próximo decenio gracias al Protocolo de Montreal, que, por el momento, está siendo un éxito”, agregó Barrie.

En 2010, la reducción de la emisión de sustancias que agotan la capa de ozono fue cinco veces superior a la que pronosticó el Protocolo de Kyoto en 1997.

Como resultado de la eliminación gradual de las sustancias nocivas, el estudio prevé que, excepto en las regiones polares, la capa de ozono se recupere antes de mediados de siglo, alcanzando los niveles registrados antes de 1980.

Al respecto, Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, comentó que “las medidas (Protocolo de Montreal) que se adoptaron para preservar la capa de ozono no sólo han sido efectivas, sino que continúan generando múltiples beneficios, en particular para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Estas iniciativas contribuyen, asimismo, a combatir el cambio climático y a generar beneficios directos para la salud pública, ya que, de no haberse concertado el Protocolo de Montreal, los niveles atmosféricos de sustancias que agotan la capa de ozono podrían haberse multiplicado por 10 para el año 2050.

“Esto habría supuesto hasta 20 millones más de casos de cáncer de piel y 130 millones más de casos de cataratas oculares, sin mencionar los daños al sistema inmunitario humano, a la fauna y flora silvestres y a la agricultura”, concluyó Steiner.

CAMBIO CLIMATICO : En España, este verano ha sido el más caluroso de los últimos 40 años

Este verano ha sido el más caluroso de los últimos 40 años

Si no se toma en consideración el mes de junio, que fue más fresco de lo normal, julio, agosto y lo que llevamos de septiembre se ha convertido en el periodo más cálido desde 1970, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). “Las temperaturas registradas vienen a confirmar el calentamiento progresivo” relacionado con el cambio climático, ha precisado el portavoz de la Agencia, Ángel Rivera.
Si se analiza el trimestre junio-agosto, se han registrado temperaturas medias de 1,4 grados por encima de la media, lo que le convierte en el octavo trimestre veraniego más cálido desde 1971. Cinco de los ocho periodos estivales más sofocantes han tenido lugar en el siglo XXI, lo que de nuevo corrobora la tendencia hacia el calentamiento global, según la Aemet.
El trimestre ha sido extremadamente cálido en Extremadura y Andalucía occidental, con temperaturas medias que superaron en torno a dos grados los valores registrados entre 1971 y el 2000, mientras que en Catalunya se han registrado valores de un 1,5 grados por encima de la media.
 
La máxima del verano, en agosto
El extremo sofoco se ha debido, no tanto a la concurrencia de grandes olas de calor, sino a la gran persistencia de días calurosos, especialmente en julio, donde prácticamente no hubo tormentas. Sin embargo, la máxima del verano se registró a finales de agosto, concretamente el día 27, con temperaturas del orden de los 44 grados en varios puntos de Valencia, Alicante y Murcia.
Durante dicha ola de calor, en Catalunya se batieron varios record. Por ejemplo, en el aeropuerto de El Prat hubo 38 grados, la cifra más alta en los últimos 80 años, mientras que los 41,1 grados vividos en Tortosa fueron la máxima de los últimos 117.
Afortunadamente, las precipitaciones han sido un poco más abundantes que otros veranos, especialmente en junio. A punto de finalizar el año hidrológico (que se mide de octubre a septiembre), las lluvias acumuladas superan un 20% los valores medios, sobre todo por las tormentas que se produjeron el pasado invierno.

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